UN POCO DE HISTORIA


El ciclocros empezó a practicarse a finales del siglo XIX en Francia y su principal impulsor se llamó Daniel Gousseau . Pronto esta disciplina ecléctica llamó la atención del ejército francés que la consideraba una práctica idónea para adiestrar a sus tropa. Los primeros campeonatos nacionales se celebraron en el vecino país en 1902. Bélgica organizó su primer campeonato 8 años más tarde (en 1910) y luego vendrían Suiza (1912), Luxemburgo (1923), España (1929) o Italia (1930).

Las primeras competiciones eran más parecidas a lo que hoy conocemos como la modalidad de rally en mountain bike, pues solían consistir en salir de un punto y llegar a otro, tras atravesar campos, bosques, montes y hasta ríos, de ahí que también se le llamara ciclismo en campo a través. Lógicamente, dadas las monturas que utilizaban entonces, las partes pedestres era preponderantes. El primer corredor que decidió cargar la bici sobre el hombro para correr con mayor agilidad fue el "campionissimo" Octave Lapize, ganador del Tour de Francia, de tres ediciones de la Paris-Roubaix, de la Paris-Tours, de la Paris-Bruselas... Un hombre trágicamente desaparecido durante un combate aéreo de la Primera Guerra Mundial. Otro que imitó a Lapize en ir con la bici al hombro fue Eugene Christophe, una práctica que luego le sirvió de mucho cuando en el Tour de 1913 tuvo que bajar casi todo el Tourmalet con la bici a cuestas, tras habérsele roto la horquilla. Y es que por aquél entonces los grandes campeones de la ruta se aventuraban a correr por los prados y los bosques.


El primer acontecimiento importante de ciclocros fue el llamado "Criterium Internacional" tuvo lugar en 1924 y se organizó en un bosque al oeste de Paris en un marco campestre que causó entusiasmo entre el público. Año a año se siguió celebrando esa competición, en la que se popularizó el vertiginoso descenso del "Trou du diable" (el agujero del diablo), donde una muchedumbre muy densa se concentraba para ver a los mejores especialistas mostrar sus habilidades y a los que lo eran menos bajar rodando, bicicleta y ciclista hechos una bola.
Poco a poco también el ciclocros fue desarrollándose en circuitos cortos para facilitar la visión de la carrera a los espectadores, que agradecieron la iniciativa. Además, el ardor del público llevó a que se ideara acercar las carreras al centro de las ciudades donde las dificultades eran largos tramos de escaleras, calles empedradas, jardines y hasta vallas tan altas como los que hoy se utilizan en las pruebas de 3.000 metros obstáculos

El Criterium dio paso al Campeonato del Mundo que no se empezó a celebrar hasta el año 1950 (únicamente en la categoría profesional, ya que la separación de profesionales y aficionados no llegó hasta 1967). Un mundial que se caracterizó por los grandes reinados de campeones como Roger Rondeaux, André Dufraisse (ambos franceses), Renato Longo (italiano), Eric De Vlaeminck (belga, 7 veces ganador y considerado como el Eddy Merckx de la disciplina, por la facilidad con la que la dominó), Roger Zweifel (suizo), Roland Liboton (belga)...
En los años 80 la disciplina dio un giro. Los "routiers" que hasta entonces frecuentaban los campos en invierno, al entender que era una buena preparación para la carretera, empezaron a desertar y, con ellos, el público, hasta entonces apasionado, dejó también de acudir en masa a los circuitos, salvo en unos pocos países, sobre todo en Bélgica y Holanda y en las zonas del norte de Francia.

Los responsables de la UCI decidieron suavizar los circuitos, hacerlos más rápidos para, por una parte, hacerlos más atractivos para los corredores de carretera, suprimiendo los descensos suicidas que eran tan típicos hasta los años 70 y, por otro lado, para que las carreras fueran más interesantes, más indecisas hasta el final.
Sin embargo, el ciclismo se fue dirigiendo poco a poco hacia la especialización en todos los compartimentos, de forma que los especialistas de ciclocros se convirtieron en una raza aparte, como lo son los especialistas de clásicas, de grandes vueltas o solo del Tour, ya que hay corredores que no hacen más que eso.

Hoy en día, hay corredores profesionales de ciclocros que viven todo el año de un patrocinador que les paga los doce meses para dedicarse en exclusiva al ciclismo de invierno. En Bélgica los ciclocrossman son auténticas vedettes por los que se pelean los patrocinadores de equipos profesionales y otros patrocinadores que está dispuestos a sacar sus talonarios de cheques de formato gigante para crear un equipo exclusivo de ciclocros.